¿Qué está comprando el consumidor con un All You Can Eat?
Salir a comer dejó de ser, para algunos consumidores, una decisión que termina cuando llega el plato a la mesa. Hay restaurantes en los que la experiencia empieza justamente después: probar una preparación diferente, compartir, repetir y convertir la comida en un plan que se extiende durante varias horas.
En Colombia, las comidas fuera del hogar representaron 7,8% del gasto total de los hogares a junio de 2026, según cifras de Gastometría de Raddar. La categoría llegó además al cuarto lugar dentro de las destinaciones de gasto de las familias, por encima de la canasta de bienestar.
El dato habla del peso que tiene comer fuera de casa, pero no explica por sí solo qué buscan los consumidores cuando lo hacen. Ahí aparecen formatos como el All You Can Eat (AYCE), que cambian la relación tradicional con el menú: el cliente no paga únicamente por una preparación, sino por la posibilidad de probar varias dentro de una misma visita.
El modelo tampoco es exclusivo de un restaurante. En Bogotá, por ejemplo, Ébano, del hotel Movich Buró 26, incorporó en 2025 una propuesta All You Can Eat con más de 40 preparaciones entre ensaladas, sopas, pastas, arroces y opciones vegetarianas y veganas. Otro caso es El MEXICAN, cadena especializada en comida mexicana que opera seis sedes: cinco en Bogotá y una en Santa Marta. El formato de la cadena permite repetir tacos y nachos durante la visita.
De acuerdo con cifras entregadas por la compañía, entre 4.500 y 4.600 personas visitan sus restaurantes cada mes, un flujo que se ha mantenido relativamente estable durante el último año. Lo que sí cambió fue el valor promedio de cada visita. Según El MEXICAN, pasó de unos $127.000 a cerca de $147.000, un aumento cercano al 15%.
La cifra coincide con el peso que tiene el AYCE dentro de su operación: la compañía calcula que representa entre 60% y 65% de sus ventas y que es el formato más solicitado por sus clientes. Esto no permite concluir que los colombianos estén cambiando masivamente su forma de comer, pero sí permite observar algo más concreto: en este negocio, una propuesta basada en la posibilidad de repetir concentra buena parte de la demanda.
El comportamiento tampoco se distribuye de manera uniforme durante la semana. Los viernes, sábados y domingos concentran cerca del 58% del consumo de El MEXICAN. En esos días, el ticket promedio se ubica entre $135.000 y $145.000, frente a los $118.000-$123.000 registrados entre semana. El mayor consumo del AYCE aparece los viernes alrededor de las 7:00 p. m.
La concentración en noches y fines de semana resulta relevante porque sitúa al formato en un terreno que va más allá de resolver una comida. Es el momento en que una salida a comer puede competir con cine, bares, reuniones, celebraciones u otros planes de ocio.
Y eso lleva a otra pregunta, ¿qué se está comprando? El crecimiento del sector gastronómico ofrece datos relevantes cifras que deben leerse con cuidado. Según el DANE, los ingresos nominales de restaurantes, catering y bares crecieron 7,1% en septiembre de 2025 frente al mismo mes del año anterior. Pero ese crecimiento ocurre junto con un aumento de precios. En septiembre de 2025, las comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio acumulaban una variación de 6,07% frente a diciembre de 2024.
Por eso, una mayor facturación no basta para hablar de un consumidor que está comiendo más, hay que mirar también qué está comprando y por qué. El AYCE introduce una variable distinta: la variedad como parte del valor. En lugar de pagar por una sola preparación, el consumidor puede probar diferentes opciones durante una misma visita y decidir cuánto y qué quiere comer.
Por ahora, los datos de El MEXICAN muestran una asociación clara entre el AYCE y ciertos momentos de consumo: fines de semana, noches y encuentros sociales. También muestran que la modalidad concentra entre 60% y 65% de sus ventas. Sin embargo, aún no permiten decir que el formato esté cambiando por sí solo la manera en que comen los colombianos. Lo que sí dejan ver estos datos es un cambio más concreto: para algunos restaurantes, el valor de la comida ya no está únicamente en el plato que llega a la mesa, sino también en la posibilidad de elegir, probar y repetir dentro de una misma visita.
La comida sigue siendo el centro, pero la propuesta ya no termina necesariamente con el primer plato.
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